Sonia Becce

SENTIR EL ARTE

Por Hoornik

Sonia Becce es curadora independiente, argentina, radicada en Buenos Aires. La larga lista de importantes instituciones internacionales que han exhibido sus proyectos curatoriales incluye: Museo Reina Sofía en Madrid; Museo y Jardín de Esculturas Hirshhorn en Washington D.C, New Museum en Nueva York, Museo Universitario de Arte Contemporáneo MUAC en México D.F; Espaço Cultural Renato Russo en Brasilia, Museo Nacional de Arte Moderno Carlos Mérida en Guatemala; Museo del Canal en Panamá, Museo Jacobo Borges en Caracas, Museo de Arte Contemporáneo en Santiago de Chile, entre otras.

Tus comienzos en el mundo del arte están vinculados al artista Guillermo Kuitca y su obra. ¿Cómo fueron esos primeros pasos tan decisivos para tu carrera?

A Guillermo lo conozco desde que tenía 14 años. Me lo presentó una amiga en la época en que él estaba haciendo su segunda muestra individual en una galería y nos hicimos amigos. En los 80 había mucha intensidad cultural y también social. En ese momento yo estaba estudiando ingeniería, pero me empecé a interiorizar con el mundo del arte, me interesaba, era curiosa, aunque nunca me imaginé que iba a terminar haciendo lo que hago. Con los años, Guillermo creció mucho muy rápido y empezó a necesitar alguien que lo ayude, así que así arrancamos. Hacía de todo, era cadete, escribía faxes, cartas, respondía llamadas, me encargaba de su agenda. Para mí fue una propuesta lindísima y nada volvió a ser lo mismo. Guillermo ha sido siempre un estímulo muy fuerte; a medida que su trabajo progresaba me fue metiendo a mí en otros mundos. Por ese entonces mi techo era bajo, lo hablamos mucho con él en su momento, y me insistió en que algo tenía que hacer con esto. Me invitaron a participar de los meses previos de la edición de Documenta del año 92 – una de las exposiciones de arte contemporáneo más importantes del mundo que se realiza en Kassel, Alemania cada cuatro años – y acepté ir, empecé a trabajar cerca de los curadores aunque no participaba de las decisiones curatoriales sino que era más bien una oyente, una nube alrededor de los curadores, pero aprendí mucho. Luego llegó una oportunidad de irme a Bard College por un semestre; podría haberme ido por más tiempo, pero en ese entonces tenía un hijo de 3 años y no lo podía dejar, no lo quería dejar. A pesar de la brevedad, esa experiencia produjo grandes cambios, en mí y en las oportunidades que se abrieron a partir de allí. Haber estado cerca de la génesis del trabajo de Guillermo durante tantos años lo considero un lujo. Además de ser un excepcional artista tiene una gran capacidad de elaboración, sus ideas son más amplias que sus obras, de manera que sus consejos y su punto de vista para mí son inconmensurables.

En los últimos años, tu carrera como curadora independiente te ha llevado a participar en decenas de proyectos en todo el mundo. ¿Cómo elegís esos proyectos y qué artistas te acompañarán en cada uno?

 

Cada proyecto es diferente.  Hay quienes me convocan con alguna sugerencia de artista incluida y a partir de eso nos ponemos a trabajar sobre un tema, y otras veces lo propongo yo, con lo cual ya de algún modo está preformateado el proyecto. Elijo los artistas detectando sensibilidades, problemáticas que me interesa trabajar en cierto momento, pienso mucho en el lugar y el país al que va a ir la muestra, las necesidades que existen ahí y en qué podemos aportar a partir de un proyecto expositivo. Evalúo distintos aspectos, el artístico primero y después el geopolítico, para hacer algún señalamiento; lo político no lo esquivo.

 

¿Cuál creés que es el principal rol del curador en un escenario tan amplio como es del arte contemporáneo?

El rol del curador ha ido cambiando a lo largo de los años, es una nominación que no tiene tantísimos años, pero la función sí. Antes tal vez la ejercía un crítico de arte, un historiador, el mismo artista, el galerista o el director de un museo. El curador trabaja de distintas formas. A veces pone en evidencia ciertas problemáticas que detecta y suma aquellos artistas que le parece que se ajustan a eso que quiere contar. Otras veces funciona al revés, tiene un artista en mente que le resulta interesante y arma una retrospectiva o una investigación de cierto período de su obra y después busca exhibirla en espacios que hoy pueden ser muy variados, la sala de un museo, espacios tomados, una fundación, una galería, todo es posible. Después con todo armado, el artistas, las obras y el espacio, queda la tarea no menor de escribir sobre eso e intentar abrir nuevas fuentes de pensamiento, nuevas lecturas, nuevos canales que otros puedan tomar. Lo importante es la circulación, contribuir al flujo de la obra, no quedarse quieto. La plataforma de ARCO2017, creada para la participación de la Argentina en la feria del próximo año en Madrid, es un buen ejemplo de esto. Nuestro objetivo principal es que todos los artistas y profesionales que irán puedan nutrir sus agendas con otros nombres, que tal vez no son a los que están acostumbrados, artistas de distintas generaciones, algunos conocidos y otros desconocidos, y que críticos y curadores de todo el mundo se interesen por sus trabajos, los sumen a sus proyectos porque abordan un tema en el que están trabajando o simplemente escriban sobre ellos.

La entrevista completa se está publicada en la sexta edición de Hoornik. Comprá la versión impresa o descargá la digital de manera gratuita en la tienda de este sitio.

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